Repercusiones al no reemplazar un diente perdido

La pérdida de piezas dentales es más común de lo crees, en los Estados Unidos 178 millones de personas les falta al menos un diente y más de 35 millones no tienen ninguno, las razones son diversas pero sobre todo una higiene bucal deficiente, caries, enfermedades en las encías, traumatismos dentales y hasta incluso cáncer oral, pero independientemente de la razón por la cual se perdieron, no reponerlos tiene un importante impacto negativo.

Para muchas personas la principal preocupación es verse más viejos; pero existen otros problemas reales que afectan nuestra salud oral y general, a continuación conocerás algunas consecuencias de no reemplazar los dientes perdidos:

Problemas óseos

La pérdida ósea es uno de los peligros principales que se presentan como consecuencia de no reemplazar un diente que cayó hace algunos meses, es progresiva e inicia cuando las raíces naturales del diente ya no están incrustadas en la mandíbula y dejan un vacío, durante este tiempo el hueso alrededor comenzará a deteriorarse y tener problemas en la reabsorción de minerales.

Desafortunadamente no sólo afecta al diente que falta sino también aumenta el riesgo de perder el resto de los dientes afectando la apariencia facial, a medida que pasa el tiempo y no se busca ayuda de un dentista se notará que la forma de la cara cambiará gradualmente tanto así que los labios se verán asimétricos y hundidos.

Otra consecuencia de todo esto es que un diente faltante, aumenta la posibilidad de desarrollar enfermedades de las encías, por ejemplo gingivitis o periodontitis crónica específicamente en el área donde el diente existió, presentando caries dentales en las piezas vecinas, por otro lado el tejido oral se desgasta porque los restos alimenticios se depositan en el hueco dejado por el diente incrementando las probabilidades de infecciones, propagación de bacterias y otros.

 

Alteraciones del habla y deglución

Además de afectar la apariencia existen otros riesgos asociados y uno de ellos se presenta a la hora de comer, dependiendo de cuántas piezas dentales falten el proceso para morder y masticar ciertos alimentos se realizará con mayor dificultad, en la mayoría de los casos se crean efectos compensatorios usando con más fuerza los dientes vecinos existiendo riesgo de fracturas dentales, dolor de muelas o erosión acelerada del esmalte.

 

En el peor de los casos, a medida que se empieza a comer alimentos más blandos o por no masticar completamente los alimentos antes de tragarlos, la alimentación se hace tan complicada que deriva en cuadros de desnutrición, deficiencias vitamínicas y problemas digestivos.

 

Por otro lado cuando faltan los dientes delanteros es común que existan alteraciones del habla, sobre todo al momento de pronunciar letras específicas que necesitan del rebote de la lengua contra los dientes, algunas personas desarrollan una especie de siseo o cambios en la pronunciación de palabras y/o sonidos.

 

Baja autoestima

Mientras que los ejemplos anteriores son todos efectos tangibles de dientes perdidos, también existen algunos efectos intangibles que aunque no sea posible observarlos estarán presentes en nuestra vida diaria.

Muchas personas que tienen espacios notorios en su dentadura y son conscientes de ello, dejan de sonreír, comer o hablar en público para evitar que las otras personas noten este defecto, esto tiene un impacto significativo a nivel social y laboral afectando la forma en como nos sentimos con nosotros mismos.

Con el tiempo los problemas aumentan y no es sólo el espacio evidente en la dentadura sino también el mal aliento que acompaña la enfermedad periodontal (de las encías), la sangre que podríamos encontrar en el cepillo dental por la gingivitis, sensibilidad dental, o dolor localizado por dientes cariados.

 

 

Opciones de tratamiento

Ahora que conoces muchos de los riesgos de no reemplazar un diente perdido, es posible que desees saber qué opciones de tratamientos existen para reemplazarlo.

Actualmente los más comunes son los puentes, prótesis dentales e implantes dentales.

Antiguamente en la mayoría de los casos se usaban puentes fijos sobre varios dientes, pero hoy en día prevalecen los implantes dentales que sustituyen sólo la pieza dental faltante, la diferencia es gigante porque al colocar un puente dental se tallan al menos dos dientes vecinos para que sirvan de apoyo, lo que pareciera poco práctico sobre todos se están sanos.

Por su parte, el implante dental sustituye la pieza pérdida sin tener que afectar los dientes vecinos, o sea, que es un tratamiento dental no invasivo.

Un dato curioso es que los implantes dentales elaborados en titanio son biocompatibles con nuestro tejido óseo, esto hace que el material se una sin problemas al hueso, en un proceso que se denomina osteointegración, en pocas palabras ayuda a seguir estimulando el crecimiento de células óseas y minimiza los problemas de reabsorción.

 

La colocación de los implantes dentales es sencilla, sin dolor y no requiere un cuidado especial a diferencia de los puentes dentales que necesitan más visitas al dentista, ya que los dientes de apoyos que antes estaban sanos se empiezan a mover y llenar de caries.

Por otro lado los implantes dentales estéticamente se ven como dientes reales y la mayoría de pacientes refiere que se sienten cómodos con ellos, después de llenar el espacio vacío y olvidarse de la perdida de dientes inmediatamente la confianza aumenta y los problemas del habla, deglución o enfermedades bucodentales quedan en un segundo plano.